viernes, mayo 19, 2006

¿Compartimos musica?

Escucha a Chopin, Astor Piazzolla, Chango Farias Gomez, Duo Da Capo, Carla Pugliese, en archivos Flash.

jueves, marzo 30, 2006

Cantan juntos Ica Novo y Raúl Carnota

Ica Novo

NOTA DEL DIARIO CLARIN DE BUENOS AIRES

MUSICA: VOLVIO EL NOTABLE MUSICO CORDOBES
Ica Novo, ese misterio


El talentoso autor de Del Norte Cordobés, aquel megahit de Soledad, dio un delicioso y casi secreto recital en un local de Almagro



Mariano del Mazo
mdelmazo@clarin.com

A más de 800 kilómetros de Cosquín, en el corazón de Almagro, para un grupo de trasnochados, Ica Novo empezó a volver. Si bien su nombre remite en el folclore al tifón provocado por Soledad a caballo de su chacarera Del norte cordobés —cuyas fabulosas regalías le habrán dado un poco de paz y algo más—, lo de Ica Novo viene de mucho antes. Fue uno de los compositores más profundos y misteriosos del folclore renovador de los 80, en sintonía con Peteco Carabajal, Jacinto Piedra y Teresa Parodi, entre otros. Cierta inconstancia y bohemia lo diluyeron y pronto poco se supo de él.

Estuvo viviendo en su Córdoba natal y acaba de regresar a Buenos Aires. Ahí está, entonces, en la Vaca Profana: largando en guitarra con Del norte cordobés como exorcizándolo, paseando por viejos temas propios como Chacarera de Ischilín y la zamba Como las de antes y por los clásicos La nochera, Carnaval del duende y El seclanteño.

Ya afilado y dejando claro lo nítido y potente que es haciendo folclore, Ica Novo comienza a mostrar hilachas de su obsesión: integrar ritmos latinoamericanos con la libertad de, digamos, un brasileño. Su destreza armónica como guitarrista y una mano derecha con un swing extraordinario le permiten ir y venir del campo a la ciudad, de la bossa nova al candombe, de la milonga al tango y la rumba flamenca. Ica Novo hace uso de una libertad asombrosa y, si bien gana casi siempre y pierde a veces (algunos tangos exhiben demasiada carga ideológica o un registro forzado, como Volutas de ilusión o Yo quiero tango) los intérpretes contemporáneos tienen en la obra del cordobés una cantera de material precioso (canciones con futuro de clásicos, de fina arquitectura) de donde extraer repertorio.

Parte del recital está dedicado a calles, barrios, ciudades. Ica Novo es un tanguero agazapado: su canción de "la avenida La Plata" podría ser una soberbia continuación del Avenida Rivadavia de Manal; el Milongón de San Telmo y Gracias vo' Montevideo son la misma cara de dos orillas. De Deán Funes a su Buenos Aires adoptado y melancólicamente idealizado, Ica está trazando un mapa rítmico donde el folclore se disuelve en el inasible concepto de música argentina. Por ahí navega Ica Novo y, a pesar de que la tarea es titánica y quizás utópica, está lejos de naufragar. A buenos puertos va por leña.



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Directora Ernestina Herrera de Noble

Cancion de lejos

Autores:
Música: Cesar Isella
Letra: Armando Tejada Gómez
Canta : Dúo Coplanacu

lunes, marzo 20, 2006

NO ME LLAMES EXTRANJERO

No me llames extranjero, por que haya nacido lejos,

O por que tenga otro nombre la tierra de donde vengo
No me llames extranjero,
por que fue distinto el seno
O por que acunó mi infancia otro idioma de los
cuentos,
No me llames extranjero si en el amor de una madre,
Tuvimos la
misma luz en el canto y en el beso,
Con que nos sueñan iguales las madres
contra su pecho.

No me llames extranjero, ni pienses de donde vengo,

Mejor saber donde vamos, adonde nos lleva el tiempo,
No me llames extranjero,
por que tu pan y tu fuego,
Calman mi hambre y frío, y me cobije tu techo,

No me llames extranjero tu trigo es como mi trigo
Tu mano como la mía, tu
fuego como mi fuego,
Y el hambre no avisa nunca, vive cambiando de dueño.

Y me llamas extranjero por que me trajo un camino,
Por que nací en otro pueblo,
por que conozco otros mares,
Y zarpé un día de otro puerto, si siempre quedan
iguales en el
Adiós los pañuelos, y las pupilas borrosas de los que dejamos

Lejos, los amigos que nos nombran y son iguales los besos
Y el amor de la
que sueña con el día del regreso.
No me llames extranjero, traemos el mismo
grito,
El mismo cansancio viejo que viene arrastrando el hombre
Desde
el fondo de los tiempos, cuando no existían fronteras,
Antes que vinieran
ellos, los que dividen y matan,
Los que roban los que mienten los que venden
nuestros sueños,
Los que inventaron un día, esta palabra, extranjero.


No me llames extranjero que es una palabra triste,
Que es una palabra
helada huele a olvido y a destierro,
No me llames extranjero mira tu niño
y el mío
Como corren de la mano hasta el final del sendero,
No me llames
extranjero ellos no saben de idiomas
De límites ni banderas, míralos se van
al cielo
Por una risa paloma que los reúne en el vuelo.

No me llames
extranjero piensa en tu hermano y el mío
El cuerpo lleno de balas besando
de muerte el suelo,
Ellos no eran extranjeros se conocían de siempre
Por
la libertad eterna e igual de libres murieron
No me llames extranjero, mírame
bien a los ojos,
Mucho más allá del odio, del egoísmo y el miedo,
Y verás
que soy un hombre, no puedo ser extranjero.

lunes, marzo 13, 2006

ROBERTO ARLT Los cazadores de marfil

LOS CAZADORES DE MARFIL

La barcaza a nueve nudos por hora, iba aguas abajo por el río Congo. A un lado del mástil, el pequeño. Inmóvil junto al timón, el grandote. Los dos hombres meditaban. De ellos se podía decir: por mitad comerciantes y por mitad bandidos, según se ofrecieran las circunstancias. Peter, de minúscula estatura, desafiaba al sol africano, que no había podido disolver su firme palidez. Anderson, a su lado, resultaba gigantesco, cabezudo y violento. Difícil era resolver cuál de los dos era más peligroso. Trafican a todo lo largo del río Congo. Su última aventura había consistido en matar a palos y cuchilladas a treinta nativos cargados de colmillos de marfil. En cierto modo iban huidos, ambos pensaban que de ser uno solo el propietario del cargamento de marfil, podría vivir dichosamente los años que le restaban de vida.

Mientras la línea de los bosques acercaba o apartaba sus verdes murallas en la llanura de agua, y la barcaza, resoplando, avanzaba hacia el cabo de Dongo-Dongo, Peter pensaba cómo podría asesinar a su socio y Anderson de qué modo mataría a Peter.

Por su importancia, el cargamento de marfil, solicitaba un asesinato.

En África, los hombres siempre han muerto a otros hombres para apoderarse del marfil. No hay una sola bola que ruede en ninguno de los paños verdes de los billares del mundo que, secretamente, no esté manchada de sangre. De sangre de negro, de sangre de bestia y de sangre de blanco...

El marfil solicita la sangre. Peter lo sabía y Anderson también. De modo que un crimen más no tenía importancia.

Se acercaban a la orilla o se alejaban, y el gigante de Anderson se decía que ahora que cerrara la noche. ..

Ahora que cerrara la noche. . . Pero ¿quién cuidaría la caldera de la barcaza y del timón si él asesinaba a Peter? Peter, además de maquinista, conocía palmo a palmo las revueltas del río.

Además, hasta que no dejaran atrás el cabo de Dongo-Dongo, el río era peligroso. Para Anderson, estrangular a Peter era una operación sencilla. Lo estrangularía y lo arrojaría a las aguas, los peces voraces o los perezosos cocodrilos darían cuenta de él.

Cierto es que Peter tenía un hijo, y Anderson hubiera preferido que Peter no tuviera un hijo, porque nunca es agradable dejar a un chico huérfano. No, a esto no llegaba la dureza de Anderson. Pero ¿qué podía hacer el buenazo de Anderson? ¿No estrangular a Peter?

No, eso no podía ser... Su benevolencia no llegaba a tales extremos. Lo estrangularía a Peter y se lamentaría profundamente por el huérfano. Además, en todas las ciudades, se encuentran establecimientos filantrópicos, y cualquiera de ellos se hará cargo del huérfano. No era cosa de perder un cargamento de marfil por exceso de buen corazón. Le retorcería el pescuezo a Peter como a un pollo, y se interesaría por el huérfano. Eso. ¡Se interesaría por el huérfano y le daría una oportunidad! ...

Anderson se sintió reconfortado por haber resuelto el problema equitativamente. Peter debiera estarle agradecido de su prudencia. Ahora podía asesinarlo con la conciencia tranquila y todos quedarían contentos.

Mientras que Anderson, con una mano apoyada en la barra del timón, pensaba estas cosas, Peter daba vueltas en su magín al factible modo de librarse de Anderson, ¿una puñalada, un tiro o un garrotazo?

Un garrotazo era casi imposible. Tendría que acercarse a Anderson, y éste, desde hacía varios días dormía con un ojo abierto y otro cerrado, y siempre—¡la casualidad de las casualidades! que Peter tomaba el cuchillo, Anderson empezaba a revisar el tallado de un garrote que estaba a su alcance, o el tambor de su revólver. Cualquier crimen era preferible a repartir el cargamento de marfil. Si él asesinaba a Anderson, su hijo podría estudiar en la universidad, en fin, vivir una vida un poco más humana y limpia de la que cochinamente no se había podido librar hasta ahora.

Pero había que liquidar aquel asunto antes de llegar a las primeras factorías de Dongo-Dongo. El cauce del río se ensanchaba, la selva aparecía allá, muy lejos, sobre la anchurosa sábana de agua amarilla, y Peter, sentado tristemente frente a la caldera, en la que ardían gruesos troncos, pensaba que si su hijo fuera a la universidad, él podría envejecer honorablemente y calzar abrigadas pantuflas durante el invierno.

Pero el maldito Anderson, como si sospechara de la naturaleza de sus pensamientos, sesgadamente sentado junto al timón, sin perderle de vista, hacía varios días que Anderson, casualmente, tomaba posiciones que hacían prácticamente imposible toda tentativa de asesinato.

De pronto, Anderson dijo, grave:

—¡Picaron! . . .

Peter se aproximó apresuradamente... las cuerdas de los anzuelos estaban tensas. Tendrían pescado para la noche.

Anderson se inclinó sobre un espinel y Peter sobre otro. En los extremos de las cuerdas, un pez de oro y un pez de plata saltaban fuera de las aguas y volvían a sumergirse. Anderson comenzó a recoger los anzuelos. Peter volvió la cabeza. Anderson seguía divertido con los saltos del pez de oro, y Peter descargó su brazo como un resorte. Se vieron en el aire los dos pies del hombre, y Anderson lanzó un grito ronco. Ahora nadaba vigorosamente tras la barcaza. Pero ésta se alejaba rápidamente en el mar de herbajos que la rodeaban.

Los aullidos de Anderson sonaban cada vez más distantes, ahora comprendía Peter el significado de nueve nudos por hora. Anderson nadaba rápidamente pero su relieve fuera de las aguas se tornaba cada vez más pequeño.

Peter, manteniendo inmóvil la barra del timón con un pie, cruzado de brazos miró al lejano nadador. Nadie podía salvarle. Había caído en la parte más estrecha del río, en la llanura de herbajos, que eran nidales de cocodrilos. Más adelante estaban los remolinos; detrás las cascadas. El cargamento de marfil le pertenecía. Ya nadie podría disputárselo. Su hijo iría a la universidad, y cuando él fuera anciano usaría tiernas pantuflas. En cuanto a Anderson, diría que el hombre había muerto a consecuencia de una fiebre maligna, y todos se darían por muy satisfechos.

Tres años después, Peter vivía en Montaña Negra, al sur de Neuquén. Había llegado el verano. Caía la tarde y el cazador de marfil, de pie frente a su casa de madera de alerce.

Estaba satisfecho ahora, porque en el pasado había cometido un crimen, y ese crimen había permanecido impune, y de consiguiente él y su hijo vivían sin penas. Sobre todo su hijo. El chico andaba jugando por el monte entre recientemente derribados troncos de robles. Lo había hecho venir de Santiago a pasar sus vacaciones, porque Peter, siempre prudente, quiso que su chico se ligara a los hijos de los ganaderos de la zona, y en vez de enviarlo a estudiar a Buenos Aires, que quedaba tan lejos, le hacía ir hasta Chile cruzando los lagos. Ahora el niño estaba con él, y Peter sentía que el cielo derramaba bendiciones sobre su cabeza. Recordando al corpulento Anderson, cuyos huesos se podrirían en el fondo del río Congo, pensó:

"Si Anderson viera al nene, y a este cuadro, y a esta buena casa de alerce, y a las ovejas que andan en el monte, se pondría contento y palmeándome en las espaldas me diría:

"—Eres un hombre prudente, Peter, siempre lo he dicho."

¡Cosa curiosa! El cazador de marfil recordaba al muerto a cada una de sus satisfacciones, y hasta le ocurría, muchas veces, dejarse llevar por su pensamiento y discutir con él, como si el muerto estuviera vivo, y semejante conducta no aminoraba los remordimientos de Peter, por la sencilla razón de que un forajido como Peter no podía experimentar ningún género de remordimiento; pero situaba al muerto, con respecto a él en un plano de indulgencia misteriosa. Era como si le pidiera consentimiento al asesinado para ser feliz, y Anderson, magnánimamente, le permitía ser feliz.

Peter echó algunas bocanadas de humo y miró las montañas azules que enrojecían, y nuevamente volvió a sentirse contento de tener un hijo, una propiedad y de no estar en presidio.

Un caballo se detuvo frente a la distante tranquera y Peter palideció. Palidecía ansiosamente siempre que un desconocido se detenía frente a su campo. "No hay motivo", se decía él; pero el caso era que su rostro se cubría de una palidez mortal.

El desconocido montaba un recio potro, y una barba espesa le circunvalaba el rostro. Después de abrir la tranquera, sin desmontar, avanzó al galope por el camino. Peter se apoyó, trémulo, en el muro de tablas de su vivienda en cuanto pudo reconocerlo. El muerto había resucitado. Allí, en persona, estaba Anderson.

—Aquí estoy—dijo el otro, desmontando—, yo: Anderson.—Y su mano ancha cayó sobre la espalda de su verdugo.

—¡Tú!...—acertó a murmurar el otro.

El hijo de Peter apareció por un camino junto a la casa sombreada de grandes árboles. El niño iba descalzo, un cinturón con cartuchera le sostenía el pantaloncito y traía un arco con flechas entre las manos. Anderson miró al pequeño, y dijo:

—De modo que éste es tu mocito hijo Andresillo. Bien, bien con Andresillo.

El niño miró al barbudo y se coló en la casa. Peter, desencajado, continuaba mirando a su ex socio. ¿De modo que no había muerto? Como si el otro viera lúcidamente lo que pasaba en su cerebro, replicó sagazmente:

—No, no he muerto, Peter. ¿Has visto? No he muerto. Y bien pude haberme muerto. ¡Vaya si pude!...

—¿Cómo llegaste hasta aquí?—murmuró Peter.

—¡Ah, es tan largo de contar todo esto! ¡Tan largo!...

—¿Vienes a buscar tu parte?

Anderson lo soslayó cruelmente. Luego:

—Sí, por supuesto.—Y nuevamente su mano cayó sobre el hombro del cazador de marfil, y una congoja tremenda entró en los sentidos de Peter, y sus ojos se nublaron. Anderson continuó:—Pero ¡qué alegría verte! no hay nada que hacer, Peter. Yo siempre lo he dicho. Eres un hombre prudente. ¿De manera que te has comprado estos montes. . . y esta finca? Bien. Bien. Y el pobre Anderson pudriéndose en el fondo del río Congo, ¿eh? El pobre Anderson haciendo bulto en el estómago de algún cocodrilo, ¿eh?...

Miró nuevamente todo lo que había en derredor suyo, y continuó, socarrón:

—¿De manera que te das la vida de un príncipe? Engordas, ¿eh? ¿Y no te acordabas nunca de mí? Dime, Peter: ¿nunca te has acordado de mí?...

—¡Cállate!—murmuró Peter.

—Yo siempre te recordaba—prosiguió Anderson—. Me decía: "¿Dónde estará mi buen amigo? ¿Qué será de sus negocios? ¿Qué intereses le producirá su capitalcito?". Pensaba en ti—súbitamente ese tono cambió—, y se me revolvía el estómago—nuevamente retomó el otro tono—. Se me revolvía el estómago al acordarme de toda el agua que tragué en aquel anchuroso río. Porque, ¡vaya si es ancho ese río!

Copiosas gotas de sudor rodaban por el rostro de Peter. Su mirada iba ansiosamente hacia el interior de la casa. ¿Por qué había enviado a la cocinera hasta el puesto de Coiue?

Anderson continuó:

—Te prevengo que he salvado la vida, digamos cómo. . ., ¡milagrosamente! Me encontró una lancha de negros en Dongo-Dongo abrazado a un tronco. Te juro, Peter, que llorarías de lástima si vieras cómo me desgarraron las piernas los dentudos peces. Estuve enfermo. Gravemente enfermo. Otro hombre te hubiera delatado a la justicia. Yo me callé. Me dije: "No quiero que Peter tenga dificultades con los hombres de la ley". ¿He procedido mal o bien? Contéstame.

El cazador de marfil tuvo la sensación de que su corazón se había convertido en un trozo de manteca, derritiéndose junto a un encendido brasero. Anderson continuó arrimando su enorme estatura a él.

—Contéstame, Peter: ¿he procedido bien o mal?

Peter sentía su aliento en las narices. La mano de Anderson se levantó, tomándole del cuello lo introdujo en el comedor. Una estufa ocupaba el centro de la habitación de muros adornados con cabezas de ciervos y jabalíes, y por el vidrio de la ventana entraba un rayo rojo de sol. Peter miró ansiosamente en derredor. Su escopeta estaba allí sobre la cama.

Anderson adivinó el sentido de su mirada, y sin soltarle del alzacuello lo arrimó al tubo de la estufa:

—De manera que no te niegas ningún placer, ¿eh? ¿Hasta escopeta tienes, y cabezas de ciervos y de jabalíes? Bien. Bien. Y todo ello adquirido con el dinero del pobre Anderson, ¿eh?

Lentamente desenfundó un cuchillo. Un cuchillo de hoja ancha. Peter sintió que se desvanecía en las negruras de la muerte, y echándose a los pies de Anderson, le dijo:

—Te daré toda mi fortuna. Te daré un cheque, Anderson. La mitad de este campo. La mitad de mis ovejas. Aquí las tierras se están valorizando día a día, Anderson. Podemos trabajar juntos. Te haré abrir una cuenta corriente en el banco de Bariloche, Anderson.

La mirada del gigante pesaba como una losa sobre el cazador de marfil.

—Tengo quince mil pesos en el banco, Anderson. Te daré la mitad. Seremos socios.

Anderson pareció pensarlo y enfundó el cuchillo. Peter, amarillo como un cuerno de marfil, se enderezó, lentamente sobre el suelo. Gruesas gotas de sudor rodaban hasta sus cejas. Anderson, sin perderle de vista, dijo:

—Fírmame un cheque por diez mil pesos... No: por catorce mil pesos . . .

—Anderson, escucha. Conténtate con diez mil. Quédate aquí. Trabajemos juntos a medias. Las tierras se valorizan cada día más. Te juro que se valorizan.

Anderson, en silencio, tomó una silla y se sentó junto a la mesa. Peter, frente a él, comenzó a charlar. Y habló, convulsivamente hasta entrada la noche. Andresillo, de brazos cruzados sobre la mesa, dormía profundamente, mientras el gigante de gruesas cejas, arrimado a la mesa, con los brazos cruzados, escuchaba impasible.

Cerca del amanecer, Peter despertó bruscamente, cosa desacostumbrada en él. Puso la mano debajo de la almohada. Allí estaba su revólver. ¿De modo que en cuanto saliera el sol, Anderson se marcharía con el cheque de doce mil pesos en su bolsillo y él tendría que empezar de nuevo? Si su hijo no estuviera en la casa, no vacilaría en asesinar a Anderson. Se estremeció. Anderson acababa de carraspear en el otro cuarto. Evidentemente, estaba despierto. Peter, tratando de impedir que crujiera su cama, retiró el revólver de debajo de la almohada, y pensó:

"Si entra a este cuarto, lo tumbo de un tiro."

Peter apretó el cabo del revólver bajo las sábanas:

"Si se dejara convencer y se quedara aquí podría envenenarlo." Súbitamente Peter se estremeció. Anderson desde el otro cuarto, le hablaba:

—Estás despierto, Peter, ¿eh? Y pensando de qué modo matarme, ¿eh?

Un desaliento infinito entró en la conciencia del cazador de marfil. ¿Qué hacer? ¿Negar? ¿Fingirse dormido?...

Anderson insistió:

—¿Te haces el dormido, eh, Peter? ¿Tienes miedo?...

Peter contestó débilmente:

—Estoy enfermo, Anderson. Estoy enfermo de verdad crujió la cama—. No te levantes, Anderson. No te levantes que tengo el revólver en la mano. Estoy enfermo.

Anderson, en la obscuridad de su cuarto, apretó los dientes. Aquél era el momento y no otro. Elástico como un gato, el gigante se desprendió de la cama. En una mano sostenía una almohada y en la otra el cuchillo ancho. Peter oyó el crujido del lecho; quiso hablar, pero una arcada tremenda le impidió pronunciar una sola palabra y recibió en el rostro el golpe de la almohada, y quedó tendido sobre su cama bajo el peso del gigante que le hurgaba en el vientre con la hoja del cuchillo. Dos veces aproximó la hoja del cuchillo a su piel y le tocó y no le hirió.

Peter quería gritar, pero la almohada le asfixiaba, y de pronto, en las tremenas tinieblas, comprendió que el gigante había cambiado de opinión. El filo del ancho cuchillo se apoyó en su garganta. Y ahora un gran dolor lo sumergía en la breve desesperación de la que no se vuelve.

Terminado que hubo, Anderson volvió a su cuarto, encendió la lámpara y comenzó a vestirse. Cobraría el cheque y se marcharía nuevamente al Congo. Estaba satisfecho, porque además de cumplir con su deseo no había dejado en la indigencia al niño de Peter. Sentado ahora en la misma habitación donde estaba el muerto, prendiéndose los cordones de los zapatos, se decía que Andresillo quedaría a cubierto. ¿Y si él lo reclamara a la justicia desde el Africa? ¡Imposible! El niño le reconocería siempre como el hombre que estuvo con su padre la noche que él lo asesinó. Lástima, en cierto modo, porque el tal Andresillo parecia una criatura despabilada.

Precisamente allí en lo alto de la escalera, sin que Anderson pudiera verlo, estaba Andres

Oração ao Poderoso Santo Expedito

Oração ao Poderoso Santo Expedito

Meu Santo Expedito das causas justas e urgentes interceda

por mim junto ao Nosso Senhor Jesus Cristo,

socorra-me nesta hora de aflição e desespero, meu Santo Expedito

Vós que sois um Santo guerreiro, Vós que sois o Santo dos aflitos,

Vós que sois o Santo dos desesperados,

Vós que sois o Santo das causas urgentes, proteja-me.

Ajuda-me, Dai-me força, coragem e serenidade.

Atenda meu pedido (Fazer o pedido).

Meu Santo Expedito! Ajuda-me a superar estas horas difíceis,

proteja de todos que possam me prejudicar, proteja minha família,

atenda ao meu pedido com urgência. Devolva-me a paz e a tranqüilidade.

Meu Santo Expedito! Serei grato pelo resto de minha vida e levarei seu nome a todos que têm fé.

Muito obrigado.

(Rezar 1 Pai Nosso, 1 Ave Maria e fazer o sinal da cruz)

Oracion a San Expedito

Si tienes algún problema de difícil solución y necesitas ayuda urgente, pide esta ayuda a San Expedito que es el Santo de los Asuntos que precisan Pronta solución y cuya invocación nunca es tardía.

ORACIÓN : Mi Santo Expedito de las Causas Justas y Urgentes. Socórreme en esta hora de aflicción y desespero, intercede por mí, junto a Nuestro Señor Jesucristo. Vos que sois un Santo Guerrero, Vos que sois el Santo de los Afligidos, Vos que sois el Santo de los Desesperados, Vos que sois el Santo de las Cosas Urgentes. Protégeme, Ayúdame, Dame Fuerza, Coraje y Serenidad. Atiéndeme mi pedido ( Haz tu pedido )Ayúdame a superar estas horas difíciles, protéjeme de todos los que puedan perjudicarme.Proteje a mi familia, atiende mi pedido con urgencia. Devuélveme la paz y tranquilidad. Seré agradecido el resto de mi vida y llevaré tu nombre a todos los que tienen fé.GRACIAS.

Reza un Padrenuestro, 1 Ave María y haz la Señal de la Cruz.

En agradecimiento, difunde la Oración a todas las personas que lo necesiten.

miércoles, febrero 22, 2006

Ejemplo de vida: Carlitos Barberio

Carlos Barberio es uno de los vecinos más
solidarios de Villa Pueyrredón


El rey que no necesita corona


Sufrió un accidente gravísimo cuando tenía
apenas cuatro años y una mala praxis médica transformó las heridas en lesiones
de por vida. A los 76 Carlos Barberio está cuadripléjico, pero lejos de vivir el
tema como una tragedia lo toma como una prueba de Dios. Desde su silla de ruedas
se preocupa por el prójimo antes que por él mismo.










Por Javier Perpignan

jperpignan@periodicoelbarrio.com.ar

Chola recuerda
que su hermano, Carlos Alberto Barberio, era muy travieso de niño. Pero
esos recuerdos de la infancia chocan con la realidad. Hoy es un hombre de 76
años en sillas de ruedas y cuadripléjico, aunque con una fe inquebrantable para
-desde su mundo- intentar cambiar al mundo. Nacido en Villa Pueyrredón en 1929,
Carlitos sufrió un terrible accidente en la esquina de Artigas y Cochrane cuando
sólo tenía cuatro años. Allí fue atropellado por un colectivo de la línea 4, hoy
127, que le provocó múltiples heridas. Si bien al principio pareció un susto,
con el correr del tiempo fueron apareciendo síntomas que marcarían su vida. El
fuerte golpe en la cabeza le provocó que sus manos quedaran casi inutilizadas y
la mala praxis que le brindaron en el Hospital de Niño hizo el resto.


Diagnósticos erróneos, una masajista que le
fracturó la pierna derecha y una artrosis galopante lo dejaron cada vez más
postrado. Pero cuando todo parecía el fin, para Carlitos fue sólo el comienzo.
Aferrado a la religión católica, supo salir adelante y encontrarle sentido a la
vida. Vivirla para ser feliz, ayudar al prójimo y, dentro de sus posibilidades,
estar pendiente de las necesidades del vecino. “Yo nací normal -cuenta Carlos-.
Pero a los cuatro años me atropelló un ómnibus en la esquina de la Plaza Alem,
me llevaron al Hospital de Niños y me atendieron varios médicos. Uno decía una
cosa y los demás otra. Ninguno daba en la tecla acerca de lo que yo tenía”.
Efectivamente, algunos médicos sostenían que su problema era reuma, mientras le
enyesaban la pierna derecha y la cadera. “Después una masajista me rompió la
pierna derecha en varias partes. Me daban salicilato y varios remedios, pero los
tendones de las manos y de los brazos se me iban deformando”, cuenta Barberio
con mucha hidalguía.


Apoyo familiar


Carlitos es el único varón de siete
hermanos. Luego del accidente sus padres Lucas, un italiano de Taranto, y
Pilar, una española de Madrid, lo cuidaron con devoción en la casa de la
calle Terrada al 5100, en donde todavía vive. Con los años sus hermanas lo
atendieron de la misma manera y siempre se preocuparon de que no le faltara
nada. Debido a lo reducido de sus movimientos, nunca pudo asistir a la escuela y
tuvo un maestro particular: “Tengo una linda familia y dos chicas buenísimas que
me cuidan y me atienden bárbaro. Ellas son Elisa y Esther. También
está mi hermana Chola, que no sabe qué hacer para cuidarme lo mejor posible. A
veces la hago renegar un poco, pero la adoro y la quiero mucho”, explica
Carlitos, quien a pesar de la tragedia y las secuelas que le dejó es un hombre
optimista, alegre y muy religioso.


“Soy católico y no pido para mí sino para
los demás, para la gente linda que me rodea. Además rezando y yendo a las
iglesias me siento reconfortado, porque Dios me da la fuerza para seguir
adelante y no aflojar. Lo que me pasó lo siento como una prueba que El me puso,
que yo acepté con resignación. Porque si El quiso que yo fuera un discapacitado
sabrá El por qué. Igualmente yo veo a personas que están peores que yo, por lo
menos puedo escribir a máquina, comer solo y hablar con la gente”, razona.


La lucha de Carlitos


Desde hace más de quince años a Barberio lo
desvela el peligroso cruce de las calles Terrada y Cabezón, por lo que está
reclamando un simple semáforo. “Los colectivos de la línea 168 vienen a toda
velocidad y a pocas cuadras está la escuela Ejército Argentino. Es una esquina
muy peligrosa y no me gustaría que a otra persona le pase lo que a mí. Por eso
desde 1990 vengo gestionando un semáforo, que hasta ahora no se concreta”, dice
resignado. La respuesta a lo largo de los años es la misma: la Dirección General
de Vialidad tiene incorporado el pedido “al listado preliminar con vistas a
futuros planes de señalamiento luminoso”.


En el año 2000 Carlitos reiteró el pedido a
la Jefatura de Gobierno, que le respondió que la solicitud fue “remitida a la
Secretaría de Obras Públicas”. Al año siguiente le escribió una carta al
Presidente de la República y obtuvo como respuesta que el pedido fue girado al
Gobierno de la Ciudad, que a su vez le avisó que el reclamo “está en la
Secretaría de Obras Públicas”, que por último le informó que el pedido “se ha
incorporado al listado preliminar con vistas a futuros planes de señalamiento
luminoso”. Lo concreto es que, después de muchos pedidos, instalaron un reductor
de velocidad. “Por lo menos instalaron un lomo de burro, que por supuesto duró
poco tiempo -se queja-. Con ese reductor de velocidad los colectivos aminoraban
la marcha, pero ahora lo sacaron para pavimentar la calle y no lo volvieron a
poner”.

Un millón de amigos

Carlitos siempre está preocupado por su
familia y amigos, pendiente de sus necesidades y, como ocurre con su lucha por
el semáforo, predispuesto ante cualquier necesidad a aportar su granito de
arena. Los vecinos son lo más importante de su vida: “Converso con ellos, me
ayudan a recolectar las firmas cuando se necesita algo, son muy buenos y me
ayudan mucho”. Gracias a su preocupación por el prójimo se ganó el respeto y el
cariño de todos, quienes lo llaman cariñosamente el Rey. Además lo postularon y
en junio de 2004 le dieron el premio al “vecino más solidario”, otorgado por el
hipermercado Wal-Mart. Los motivos son simples: “Desde su casa gestiona ante las
autoridades diversos beneficios para el barrio: instalación de semáforos,
alumbrado público, arreglos de baches, construcción de bajadas de veredas. Y,
teniendo en cuenta a los más chiquitos, lomos de burro para las adyacencias de
las escuelas”.

En sus ratos libres, Barberio se toma un
tiempo para leer su periódico favorito: El Barrio: “Recibimos el
periódico todos los meses. Junto mi hermana lo devoramos de punta a punta, nos
gusta más que Clarín”.

Una ayuda para Carlitos

Después de todo lo que él hace por la gente,
es hora de que la gente le devuelva algo a él. Carlitos está necesitando una
silla de ruedas nueva porque la que tiene ya está vieja y rota. Si a alguien le
sobra una o puede conseguirla, por Terrada y Cabezón van a estar muy
agradecidos. Quienes quieran colaborar pueden llamar al teléfono 4571-4047.

CARLITOS HA LLEGADO A TENER SU SILLA DE RUEDAS. UN SENSIBLE Y GENEROSO VECINO SE LO REGALÓ.

domingo, enero 22, 2006

Musicos argentinos : Quatrotango






GABRIEL CLENAR
Piano y
arreglos
HUGO SATORRE
Bandoneón
GERARDO SCAGLIONE

Contrabajo
MARCELO REBUFFI
Violín

Quatrotango
nació a mediados del año 2000, como dúo de bandoneón y piano (Gabriel Clenar y
Hugo Satorre). En el año 2002 se suma Marcelo Rebuffi. Recien en el 2005 la banda
consolida su formación actual al incorporarse Gerardo Scaglione en contrabajo.

Quatrotango trabaja profesionalmente con el tango desde principios del
año 2001.

Su repertorio abarca tanto
tangos tradicionales como modernos e incluye también numerosos arreglos para cantante
femenino y masculino.

Los arreglos
y adaptaciones de los temas que ejecuta la banda son propios, realizados por Gabriel
Clenar
. Durante los meses de Septiembre y Octubre del año 2002, Quatrotango
fue contratada para realizar una gira en Europa. Efectuó numerosas
presentaciones
en Alemania, de las que podemos destacar las del Bernburg Theater, el Wolfen Kulturhaus,
el Frankfurt Kleistforum, el Ludwingslust Stadhalle, el Mannheim Forum, el Stockach
Festhalle y el Karlsruhe Jubez. En el marco de dicho viaje Quatrotango
se presentó también en varias milongas de Alemania y realizó una presentación
en Torino (Italia) y una en Biel (Suiza).
En Julio y Agosto del 2003 la banda
participó de la gira por Australia y Nueva Zelanda que realizó la compañía de
tango Estampas Porteñas. Entre otros lugares Quatrotango se presentó
en el Sydney Opera House (Australia), en el Royal Theatre (en el marco del Christchurch
Arts Festival, en Christchurch, Nueva Zelanda), en el Hamerhall (Melbourne, Australia)
y en el
Riverside Theatre (Parramatta, Australia).



Con la actuación de Quatrotango en la Gran Miolonga al aire libre,
realizada el 5 de marzo del año 2005, la Secretaría de Cultura del gobierno de
la Ciudad dejó oficialmente iniciado el año Osvaldo Pugliese en un evento multitudinario
que convocó a 20.000 personas. Esto se realizó frente al Obelisco, en pleno corazón
de Buenos Aires, en el marco del VII Festival Buenos Aires Tango.
Durante
los meses de Abril, Mayo y Junio del año 2005 la banda realizó
una gira por Australia, Nueva Zelanda y Singapur, donde se presentó en importantes
teatros a lo largo de mas de 30 funciones. Merecen destacarse sus presentaciones
en The Esplanade (Singapore), en The Arts Centre Hamer Hall (Melbourne), en el
QPAC Concert Hall (Brisbane) y en el ASB
Theatre (Auckland).



En el mes de agosto del año 2005 Quatrotango se presentó en el famoso
festival de Edimburgo, Escocia.
En Argentina se ha presentado en el Club del
Vino, en Nothorius-Gandhi, en Radio Nacional, en el Centro Cultural Borges, en
el Circulo Italiano, en el VI Festival Buenos Aires Tango organizado por el Gobierno
de La Ciudad, en el ciclo Música por la Identidad, en el Museo Isaac Fernández
Blanco, en Piazzolla Tango, en Radio Nacional. y en numerosos eventos organizados

por la Secretaria de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires. Durante todo el
año 2004 Quatrotango hizo presentaciones en “Cambalache”, importante casa
de tango del barrio de San Telmo. A su vez, lo largo de sus cuatro años de historia,
el conjunto se presentó en todas las milongas de prestigio de Buenos Aires, entre
ellas el “Salón Canning”, “La Ideal”, “La Catedral”, “Cochabamba” y “La Calesita”.
En Argentina también se ha presentado, en el marco del Programa de Promoción de

los Bares Notables de la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad,
en Café-café y en la Confitería Ideal. También tuvo presentaciones en el Hotel
Intercontinental, en el Palacio San Miguel en Almatango, en el microestadio del
Club Ferrocarril Oeste, en River Plate, en el Campo Argentino de Polo y en diferentes
teatros, instituciones, conservatorios y fiestas privadas.

Discografia:

“Estampas Porteñas”, mayo del 2003.
Quatrotango , septiembre del año
2004.

Teléfono: (0054-011)
4867-1282
@-mail: hugosatorre@hotmail.com

Hugo
recién nació en 1977. Hijo de padres que escuchaban rock y de abuelos que no habían
escuchado tango, nada parecía indicar que iba a pasar lo que pasó, y que el bandoneón
y todo eso. Pero eso fue mucho tiempo después. Antes fue la flauta barroca en
el colegio Waldorf, y la guitarra. Me parece que fue en 1993 cuando empezó a tocar
la guitarra. Y en 1994 comenzó en el conservatorio Juan José Castro, donde estudió
hasta el año 1999. En 1995 se compró una guitarra eléctrica y tuvo una banda de
rock durante varios años.

Todo eso
duró hasta el ´99. Ya un año antes de colgar la guitarra había empezado a tocar
el piano, animándose con varios Chopin y algún que otro Satie. Igualmente nunca
fue ordenado con el piano. Tocaba solo lo que quería y como quería, ante el gesto
negativo de los profesores que intentaban convencerlo de que entrase por los caminos
de las escalas y la ortodoxia.
Pero no todo era la música por esos años. Hugo
pintaba, escribía, cantaba, estudiaba derecho, hablaba ingles, hacía teatro, sacaba
fotos, bailaba tango y viajaba. Fue justamente cuando volvió de un viaje que se
convenció de que tenía que tocar el bandoneón.

Ya
había tenido un intento frustrado en 1995 cuando optó por bailar tango en vez
de tocarlo. Fue un error. Pero de eso se dio cuenta cuatro años mas tarde, en
el ´99, cuando le prestaron uno y se dio cuenta de que había encontrado su instrumento.

Dejar el resto de las cosas que estaba
haciendo fue cuestión de tiempo. Primero dejó la pintura (solía juntarse a dibujar
hasta cuatro veces por semana). Y después el derecho (tuvo que recibirse de abogado
para contentar su conciencia y a algún que otro abuelo). El baile del tango no
lo pudo dejar, y esa la principal causas de sus ojeras.
Bandoneón estudió,
y mucho. “hay que recuperar el tiempo perdido” siempre se dijo haciendo referencia
al fallido intento de 1995.

De formación
autodidacta, afirmó sus bases técnicas con Marco Madrigal, además de breves incursiones
con Julio Pane y Horacio Romo.
Pero eso es aparte
de las bandas de las que formó parte. El primer conjunto ordenado que tuvo fue
con dúo con Gabriel Clenar.

También
tuvo el dúo “La Sanata” con Cesar Nigro, formó parte del cuarteto “El Amasijo”
y codirigió la orquesta típica “La Sexta”. En el 2002 ingresó a la Orquesta Escuela
de Tango, dirigida por el maestro Emilio Balcarce, compartiendo el escenario con
Horacio Romo, Ramiro Gallo, Mauricio Marcheli, Omar Valente, Carlos Pazo, Néstor
Marconi, José Libertella y muchos otros grandes músicos de tango.


Viajo con Quatrotango a Alemania a mediados del 2002, donde tocó
en importantes teatros y milongas. En el 2003 la Quartada viajo a Australia y
Nueva Zelanda, En Julio del 2004 viajó a Italia, donde se presentó en el Forum
de Assago y en el teatro Val Derme de la ciudad de Milán. No hay que olvidarse
que en Junio del 2004 formó parte del debut de la orquesta “Todo Corazón”, dirigida
por Carlos Pazo, con la participación de Leopoldo Federico.
A la mañana estudia.
A la tarde ensaya. A la noche toca. En la trasnoche suele frecuentar las milongas,
o alguna parrilla que siga abierta y soporte las sonoras conversaciones con sus
amigos de Quatrotango .


@mail: marcelorebuffi@hotmail.com

Teléfono: 4798 3486

Marcelo nació Rubio y al cobijo
de las suculentas recetas de la abuela. Llevaba en sus genes la música y a los
6 años ya tenía el violín entre sus manos. Nunca paró.
Comienza estudiar música
en el Colegium Musicum y a tocar el violín con Ana Lanfranki. Tuvo como maestro
a Ljerko Spiller hasta 1989 y a Alejandro Elijovich en el Conservatorio Juan José
Castro.
Pero eso fue después de cursar el secundario en el Lasalle, y de combinar
los partidos de fútbol con furiosos estudios de armonía y contrapunto. Durante
la secundaria solía encerrarse a escuchar a Bach, Queen y nada más. Estudió música
de cámara y práctica orquestal con Antonio Russo y Virtú Maragno y participó activamente
de cursos de perfeccionamiento con Alberto Lysy y Ljerko Spiller. En el 2003 como
premio a su constancia y estoicismo se convirtió en el primer y único Profesor
Superior de Música del Conservatorio Juan José Castro que hasta el día de hoy
ha dado esta prestigiosa institución..
Desde el año 1996 es el primer violín
del Cuarteto de Cuerdas Brahms con el cual tiene una profusa actividad entre las
que se destacan participaciones en conciertos de Alejandro Lerner, Ricardo Soule.
En los años 1997/8 se desempeñó en la Orquesta Académica del Teatro Colón.

Además
tocó en la Sinfónica Bridas, en la orquesta barroca de la Fundación Haendel, en
la Camerata Ma non Troppo, en la Orquesta del Conservatorio Juan José Castro,
sin faltar a ninguna función por temor a Marta, en la Orquesta Juvenil del Mercosur,
en la Orquesta Iberoamericana de la Academia Nacional de Bellas Artes, en la Orquesta
Juvenil de Cámara del Congeso de la Nación. En varias oportunidades actuó como
solista de algunas de estas orquestas.
En el 2001 no paraba de escuchar a
Queen pero igual se presentó en dúo con la pianista Lorena Eckell (compañera de
vida y música) en Buenos Aires, Munich, Erding y Madrid, destacándose el concierto
que dio en el Hotel Ritz de esta última cuidad, auspiciado por la Embajada Argentina.

Tocó en varios conjuntos de tango (pero seguía escuchando Queen), y junto
con Cali Canestrari fue parte de la refundación de Quatrotango (que
contaba con los prehistóricos Gabriel Clenar y Hugo Satorre) a los que se suman
aportando talento y sangre joven.


En agosto del 2003, junto con Quatrotango Viaja a Australia y Nueva
Zelandia. En Junio y Julio del 2004 realiza una gira por Japón como integrante
de una compañía de tango.
Además de violinista y violista, Marcelo es compositor
y arreglador. En esta faceta se destaca su colaboración con Alejandro Lerner como
arreglador e intérprete (Gran Rex, 2003) y con The End, como arreglador y director
de orquesta (Luna Park, 2004).
La manera de tocar de Marcelo es propia.

La
ausencia de limitaciones técnicas le permite encontrar el sonido que quiere.

Definitivamente
alejado de los cánones convencionales provoca y conmueve con un sonido personal,
fuerte y violento. Sabe reconocer un buen helado cuando lo tiene enfrente. Sigue
escuchando a Queen. Su apertura musical es inversamente proporcional a sus preferencias
gastronómicas (suele preferir locales color amarillo y rojo). No le gusta el vino,
salvo que tenga frutas.

Duerme en
cualquier circunstancia sin hacer el menor ruido (este aspecto lo convierte en
un bien muy preciado a la hora de salir de gira). Y, pese a que es fiel reflejo
de la idea de que “la música es el arte de combinar los horarios”, nunca llega
tarde a los ensayos.


Nuevo
Contrabajista
Teléfono:(0054-11)4761-8368
@-mail: gerardoscaglione@yahoo.com.ar


Gerardo Nació un 21 de Octubre de 1979, y aunque parezca
mentira su mamá, ya había comprado una guitarra para él, en los primeros meses
del embarazo, por ahí presentía que algo iba a tener que ver su hijo con la música…su
padre, Jorge, fanático de Los Beatles. Casualmente fue a la primaria al mismo
colegio y al mismo curso en la Escuela Nº 2 de Olivos con Gabriel Clenar.

A los 10 años, pidió para navidad un teclado, pero mucho no se entusiasmó.


A los 15 años estudia guitarra en el Conservatorio Municipal José Hernández, a
los 17 deja definitivamente la guitarra y se decide por el Bajo eléctrico, cursando
en este mismo Instituto, donde se reencuentra después de unos años sin verse,
con Gabriel Clenar y arman su primer grupo de Rock con temas propios junto con
el guitarrista Emiliano Petrocelli.
En esta época Gerardo también se dedica
a entrenar como arquero en diferentes clubes de fútbol profesionales lo que lo
aleja un poco de la música. A los 18 años (período de mucha confusión e incertidumbres)
deja todo lo relacionado con la música y demás, e ingresa a la Facultad de Cs.
Económicas de la UBA para estudiar Licenciatura en Sistemas, pero como
era
de esperar no lo pudo soportar más de 2 años y medio (a pesar de sus buenas notas
en los exámenes), y es entonces cuando toma la certera decisión de ser músico
para el resto de su vida…


En julio
del año 2000 ingresa al Conservatorio Juan José Castro, para comenzar a estudiar
Lenguaje Musical. Recién en Abril del 2001 con 21 años comienza sus clases de
contrabajo con el Mtro. Ricardo Planas (Solista de la Orquesta Estable del Teatro
Colón). Luego toma clases de contrabajo en el Tango con Horacio Cabarcos, y de
Jazz con Juan Pablo Navarro.
En el 2002 es convocado por el Mtro.Alejandro
Elijovich para formar parte de la Orquesta de Cuerdas del Conservatorio.

Al
mismo tiempo incursiona en el tango en el Sexteto de Rubén Nazer (pianista de
F. Sassone, A. Pontier, y E. Baffa) actuando en el Café Tortoni, Teatro San Martín,
etc.
En agosto de 2002 se incorpora como contrabajista suplente en la Orquesta
de Beba Pugliese.

En la actualidad
es contrabajista titular de dicha orquesta. En Febrero de este mismo año, se sentía
poco ocupado y decide sumar un estilo, el JAZZ, es entonces cuando arma el Cuarteto
Hajazzgo, junto a Emiliano Petrocelli y Vanesa Zdanienia (compañera de vida, también).

En el 2003 ingresa mediante concurso a la “Orquesta Académica del Teatro Colón”.

Se incorpora a la “Orquesta Todo Corazón”,
dirigida por Carlos Pazo (bandoneón solista de la Orquesta Juan de Dios Filiberto)
con el que graba el primer compacto de la agrupación. Con esta orquesta debuta
en el Teatro Santa Maria, donde comparte escenario junto con Leopoldo Federico,
Mauricio Marcelli y Hugo Satorre.
En el 2004 viaja a Japón junto con Marcelo
Rebuffi en la misma compañía.

En el
2005 es convocado por la cantante Zully Goldfarb para formar parte de su nuevo
trío con el que se presenta semanalmente en el Club del Vino. Y también ingresa
por concurso a la Orquesta Sinfónica de la Universidad del Salvador. Finalmente
en el año 2005 Gerardo es convocado por Quatrotango para ocupar el
puesto de contrabajista.


Actualmente
es Profesor Suplente, responsable de la Cátedra de Contrabajo en el Conservatorio
Juan José Castro. Al fin y al cabo parece que su mamá, Mary, no se equivocaba
en aquella intuición sobre su hijo en el vientre, casi una profetiza la mujer.

Teléfono. (0054-11) 4799-7446

e-mail:gabrielclenar@hotmail.com

El “Querubín”
de la banda nació con la década del ´80. Mientras su padre tocaba rock por las
“boites” porteñas, su abuelo gastaba la radio de tanto tango. Empezó a tocar piano
a los 7 años, en un centro municipal. En 1995 ingresó al conservatorio Juan José
Castro donde estudiaría 7 años.
Por lo visto las influencias del padre lo
habían marcado más que las del abuelo, ya que Gabriel se pasaba la adolescencia
entre teclados y guitarras explorando los caminos del rock. Pero un día de esos
descubrió a un tipo que se llamaba Piazzolla o algo así y todo fue cambiando hacia
el tango.
Estudio dirección coral con Antonio Russo y Néstor Zadoff. Armonía
con Juan Raffo y Martín Palmieri. Sus maestras de piano fueron Beba Pugliese y
Susana Kasacoff.
El secundario lo recibió de Técnico Químico. Posee una inusual
capacidad para orientarse en las ciudades que no conoce. Lee mucho y habla italiano
cuando puede.
En 1999 armó un trío para tocar temas de Piazzolla.
En el 2000 formó parte de una orquesta típica que interpretaba el estilo
Pugliese
. Un año después comenzaría a tocar con Hugo Satorre, con quien
formaría Quatrotango .

Desde
un principio escribió los arreglos y ofició de director musical de Quatrotango
. También desde 2001 trabaja acompañando cantantes de tango como pianista y arreglador.
En el año 2002 el destino lo encontró en Alemania, tocando en milongas e importantes
teatros. Un año después Quatrotango fue a Australia y Nueva Zelanda
con la compañía Estampas Porteñas.

En
el 2004 realiza un viaje a Francia trabajando principalmente en el circuito local
de milongas. En Diciembre de 2004 efectuó recitales de cámara, presentando repertorio
académico en conjunto y como solista.
Cultor de la manía Racinguista, dice
que la relación de este cuadro con el tango no es casual, y cita a Gardel, a Vicente
Greco, a Fiorentino y a Leopoldo Federico como prueba. El año pasado empezó a
tocar también el bandoneón.

Tiene
un perro que se llama Elvis y grabadas en video todas las peleas de Mohamed Alì.

En su casa se ensaya y se comen fideos
los domingos

PROXIMA
GIRA:

Comienza
el 22 de Febrero, en que irán a actuar a SUDAFRICA

Pagina
de Quatrotango

CONTRATACIONES

Teléfono. (0054-11) 4799-7446
e-mail:gabrielclenar@hotmail.com

Cancion de las simples cosas

Canción de las simples
cosas

"Uno se despide
insensiblemente de pequeñas cosas,
lo mismo que un árbol que
en tiempo de otoño se queda sin hojas.
Así la tristeza es la
muerte lenta de las simples cosas,
esas cosas simples que quedan doliendo
en el corazón.

Uno vuelve
siempre a los viejos sitios donde amó la vida,
entonces comprende cómo
están de ausentes las cosas queridas.
Por eso muchacho, no partas ahora
soñando el regreso,
que el amor es simple y a las cosas simples las
devora el tiempo.

Demórate
aquí, en la luz mayor de este mediodía,
donde encontrarás
con el pan al sol la mesa tendida.
Por eso muchacho, no partas ahora soñando
el regreso,
que el amor es simple y a las cosas simples las devora el tiempo.

Uno vuelve siempre a los viejos
sitios donde amó la vida."

Audio
por Mercedes Sosa


Letra:
Armando Tejada Gómez

Música:
César Isella

lunes, diciembre 26, 2005

Montseny Leyendas hadas y duendes













































Ayuntamiento de Montseny
Tel: 938 473 003

PATRIMONIO
Sant Marçal de Montseny:

conjunto arquitectónico formado
por el templo y el antiguo monasterio benedictino, situado a 1145 metro de altitud;
la iglesia es románica del S. XII.


Ermita de Sant Marçal

Iglesia
de Sant Martí de Montseny:
pre-románica
del S. X o de principios del S.I

Ermita de Santa Anastàsia:

ermita del S.XII o XIII, actualmente sólo quedan las ruinas.

Iglesia
de Sant Julià de Montseny:

es románica, ampliada y totalmente transformada
en los años 1767 y 1872

Ermita
de Sant Bernat:

ermita neorrománica. Construida en el año 1952 al lado
del hotel con el mismo nombre.

EL
GORG NEGRE (LA HOYA NEGRA)


El paisaje salvaje y sombrío del Gorg
Negre de Gualba

a contribuido seguramente a empaparlo de leyendas
infernales.

Brujas y brujos iban a bailar y después cuando
subían

a celebrar el sábat a la Plana de les Bruixes, era
el diablo

en persona quien se bañaba en las aguas negras del
embalse.


EL
MIRLO ACUÁTICO

Algunas
creencias populares nos hablan de unos pájaros negros de pecho blanco que vuelan
sobre els gorgs (las hoyas) y que en las cálidas noches de verano se transforman
en bellísimas mujeres de agua, que se bañan a la luz de la luna y peinan sus largos
cabellos rubios con peines de oro. Pero aunque se cuenta que los mirlos acuáticos,
oscuros y de pecho blanco, frecuentan los riachuelos de montaña, nadie da fe de
haber observado la transformación. El mirlo acuático tiene algunas costumbres
asociadas al agua: camina por encima de los cauces y no es de extrañar que esconda
el nido tras la cortina de una cascada. ¿Quizás fue esta la fuente de la leyenda?



"El
heredero de una rica masía del Montseny contemplaba las oscuras aguas de una poza
cuando, de pronto, apareció una mujer de agua. Enseguida, los jóvenes se enamoraron.
La ninfa accedió a casarse con el joven con la promesa de que nunca le recordara
su condición de mujer de agua. Tuvieron un hijo y una hija, la masía prosperó
y fueron felices. Una tarde, la tormenta amenazaba con arruinar la cosecha, y
la mujer ordenó segar el trigo, aunque no estaba del todo maduro. Al final la
tormenta no sé formó y el marido, al volver a casa y ver el desastre, exclamó
con ira: “¡mujer de agua tenías que ser!” En el acto la mujer desapareció aunque
todas las mañanas los hijos aseguraban que la madre los venía a peinar. El marido
no volvió a verla jamás.
Esta es la leyenda que estructura el audiovisual
“leyendas del Montseny” que se puede ver en el Museo Etnológico del Montseny,
La Gabella, en Arbúcies
.

LOS DUENDES

Las historias
sobre duendes son un tema muy recurrente en la literatura oral universal, aparecen
también en el Montseny junto con la leyenda de brujas, de bandoleros y sátiras
religiosas o históricas. La denominación de los duendes varía según la geografía-martinico,
trasgo, enanito, gnomo, espíritu- aunque sus rasgos son similares. Relacionados
tradicionalmente con la seta Amanita muscaria, algunos antropólogos asocian su
aparición a los síntomas alucinógenos generados por la ingestión del hongo. Los
duendes trabajan si se los sabe mandar. Si no, se descantillan y cometen todo
tipo de jugarretas. En las bodegas de las masías del Montseny, abrían la botas
y acababan con la reservas de vino.


LOS MITOS Y LA
LEYENDAS

El río es un elemento
del paisaje, a menudo el más “salvaje” de nuestro entorno cotidiano. En algunas
leyendas, el río y sus imaginarios habitantes serán símbolos de riqueza y fecundidad,
pero en otras, serán el origen de todas las desgracias y sus imaginarios habitantes
los personajes más temidos. Si hablamos de los mitos positivos asociados a La
Tordera debemos hablar del mito de la mujer de agua, una de las leyendas más conocidas
y difundidas del Montseny.

Las hadas, mujeres de agua o encantadas eran
mujeres de gran belleza que vivían en palacios bajo las aguas o en cuevas profundas
y llenas de riquezas.


Solían
bailar de noche, lavaban la ropa a orillas de los ríos y los estanques y, la tendían
a la luz de la luna. Aquel que pudiera cogerles una pieza tenía la prosperidad
asegurada. Su principal actividad consistía en hechizar, hadar, embrujar o encantar
a la gente: estado en el que el hombre quedaba anonadado ante su presencia. El
mito sobre la existencia de mujeres de agua lo encontramos en diferentes lugares
del massís: Arbúcies, Gualba, Riells, Fogars de Montclús, Viladrau y también fuera
de aquí.

LEYENDA:
LA MUJER DE AGUA DE
GUALBA

Érase
una vez en Can Prat había un amo poderoso que gobernaba con inteligencia tierras
y rebaños. Todo el mundo sabe, por todo el Montseny, que Can Prat es una casa
antigua que tiene más de quinientas cuarteras de bosque y ciento noventa de tierra
campa y prados fresquedales. En aquella época, además, le hacían censos de dominio
doce masías pequeñas, y en toda la montaña poseía un total de siete renteros habitados
por buena gente payesa.
Al dueño de Can Prat se le antojaba, a veces, caminar
por los robledales. Conocía el significado del viento al rozar la copa de los
chopos.




Extraído
del libro:”Llegendes del Montseny” Martí Boada
Fuente: Renau, Xavier Dona
d’aigua, Pub.editorial Altafulla,1986

http://www.turisme-montseny.com/parque-natural/llegendes/dona-agua.htm

lunes, diciembre 19, 2005

Aeropuerto de Barcelona





BARCELONA

Dirección
:

Aeropuerto de
Barcelona,
Edificio Bloque Técnico,
08820 El Prat de Llobregat,

Barcelona,
España

Número
de terminales :
3

Teléfono : 93 298 3838

Fax : 93 298 3737

E-mail : bcninformacion@aena.es

Página web : www.aena.es

Referencia horaria : GMT
+1 (GMT +2 entre abril y octubre)


Ubicación
:
A 12 km. al suroeste
del centro de Barcelona.

Código telefónico
del país :
34

Código de aeropuerto
:
BCN

Aeropuerto de Buenos Aires ( Ezeiza)



BUENOS AIRES
- EZEIZA MINISTRO PISTARINI
Dirección
:

Aeropuerto Internacional Ezeiza,
Ministro
Pistarini,
Aut Richieri S/N,
CP 1802,
Buenos Aires,
Argentina

Número de terminales : 2 (Terminal A y Terminal B)
Teléfono
:
(0)11 5480 6111
E-mail
:
Mediante la página web del aeropuerto.
Página
web :
http://www.aa2000.com.ar/
Referencia horaria : GMT -3.

Ubicación : El aeropuerto está situado en Ezeiza, a
35 km. al suroeste de Buenos Aires.

Código telefónico del país : 54
Código de aeropuerto : EZE

Turismo en Catalunya

CATALUNYA

Es
una de las comunidades autónomas de España.

Su
capital es Barcelona.

Las
provincias que componen Cataluña son :

BARCELONA
- LLEIDA ( LERIDA) - TARRAGONA
- GIRONA ( GERONA)

Calafell

Castillo
de Palafrugell













Arco
de triunfo (Barcelona)













Tamarit

Turismo en Argentina




TURISMO
EN ARGENTINA

( Algunas ciudades )

BUENOS
AIRES
- MISIONES - CORDOBA
- MAR DEL PLATA - NEUQUEN
- SALTA - RIO
NEGRO